¿De verdad quiere ahorrar?

Dedicar todos sus esfuerzos a la reducción de costes es una opción muy tentadora, pero no siempre la más acertada. Ni mucho menos.

Que se pueda conseguir un 15% (por ejemplo) de ahorro en determinados costes no significa que la estrategia sea correcta, sin embargo resulta – como dije – muy tentadora porque es numérica y que todo lo numérico nos proporciona una sensación de control y racionalidad.

No obstante, a la pregunta ¿qué necesita tu empresa para mejorar y crecer?, yo diría que la última cosa que necesita la empresa es centrarse en la reducción de costes.

¿Qué necesita un deportista para crecer, mejorar sus marcas y convertirse en un campeón? ¿Ahorrar costes, reducir las horas de entrenamiento (que tienen coste), comer menos, conservar las mismas zapatillas desgastadas que el año pasado, o la vieja raqueta que aún puede dar algo de sí, despedir el entrenador y pedir al vecino que le de algunos consejos gratis, viajar en autobús en lugar de en avión y llegar la mañana misma del campeonato para ahorrar una noche de hotel?

Las empresas son como los campeones. Para crecer hay que correr e invertir en energía. Dijo Orison Swett Marden que “más vale un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado”.

MHC

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