Ago

26

By Michel Henric-Coll

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La clara y la yema

1.clara-yema

El tecno-management se obstina en ver las metas de la propiedad y las de los empleados como incompatibles, exclusivas. Se habla de objetivos incompatibles cuando ambas partes necesitan lo mismo y, obviamente de objetivos compatibles en el caso contrario. Si uno sólo necesita la clara y el otro la yema, los objetivos son compatibles. ¿Porqué pelear por el huevo?

Muchas situaciones permiten la compatibilidad de objetivos, es decir un reparto satisfactorio para todos. Hasta un simple pollo asado sabe perfectamente que unos quieren su muslo y otros prefieren la pechuga. Pero lo más incompatible de todo, son los números. Cualquier comercial bien preparado sabe que si el vendedor y el comprador se enfrascan en una pelea de precio (números), la negociación terminará mal, bien por ruptura, bien porque por lo menos uno de los dos se sentirá vencido y con ganas de revancha. Precisamente el management en su cuantofrenia se obceca en convertirlo todo a números, y la relación laboral se reduce cada vez más a un enfrentamiento sobre valores numéricos. En consecuencia, dicha relación se transforma en una contienda en la que uno gana sólo si pierde el otro. No me canso de recordar que el trabajador es un ser que piensa y siente, y que hay que incorporar más intangibles y más criterios cualitativos en la relación. La conversión sistemática a números es un empobrecimiento de la complejidad humana.

Puesto que he introducido un concepto de la teoría de las negociaciones, seguiré con otro: la dependencia o independencia de los objetivos. Se habla de objetivos dependientes cuando una de las partes necesita la colaboración (y por tanto satisfacción) de la otra para lograr sus metas. Recíprocamente, la independencia de objetivos es cuando uno puede lograrlos tanto si el otro consigue los suyas como si no.

Dejadme que os ponga un ejemplo trivial: si no quieres acompañarme al cine y que yo tengo los billetes y el coche, puedo ir sin ti, no te necesito. Mi objetivo es independiente. Por el contrario, si tu intención es ir al cine y no tienes billete ni coche porque los tengo yo: tu objetivo es dependiente. Me necesitas.

Cuando los objetivos de las partes son independientes, nos lleva a una postura competitiva y a una lucha de poder que, como bien se sabe, tiende tanto a caer en el abuso y la intransigencia como el agua a fluir hacia el mar. Por el contrario, cuando los objetivos son dependientes, nos llevan a una postura cooperativa, a mayor flexibilidad y a desarrollar soluciones creativas beneficiosas para ambos.

Resulta que las teorías del management – creadas en una época en la que la situación económica, social y cultura era muy diferente –  asumen que la Propiedad es el amo y que sus objetivos son independientes porque las calles están repletas de empleados intercambiables, necesitados y dispuestos a coger el trabajo. Es una quimera. Tenemos que adoptar una visión sistémica porque todas las empresas y todos los trabajadores componen un sistema en el que todos están interconectados. Si se sustituye a un trabajador desmotivado por otro de la calle, se descubrirá al cabo de poco tiempo que si esta empresa no lo ha aún quemado y desilusionado, lo habrá hecho la empresa anterior y que estamos en las mismas.

Se ha creído que contratar a personal cada vez más joven, enérgico y virgen de manchas, era una buena solución a ese problema. Lo fue, y ya no. Los jóvenes de la generación ‘Y’ tienen exigencias firmes en cuanto a la reciprocidad que esperan de las empresas y consideran la relación laboral como una transacción. En consecuencia, o no aceptan los malos puestos de trabajo (aquellos en los que no se sienten justamente valorados), o se queman más rápido que antes, o bien aún son de los que no tienen mucha elección para ganarse la vida y la empresa incorpora a trabajadores mediocres.

Luego se desespera por la ausencia de talento y busca ungüentos para aplacar los síntomas en lugar de curar las causas.

La reciprocidad es uno de los tres pilares de la Organización Fractal. Significa que nos necesitamos mutuamente, y que uno no puede ganar si no lo hace el otro. Dentro del cascarón que es la empresa, propiedad y empleados han se ser como la clara y la yema. O no habrá huevos.

Michel Henric-Coll

Ago

5

By Michel Henric-Coll

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Aluminosis corporativa

TuningSpainpuntoes

Si sólo se necesitara una prueba de que algo va mal en el campo del management de personas, bastaría para concienciarse de la magnitud del problema el observar la cantidad de ideas alternativas que van surgiendo como setas después de la lluvia.

No obstante, veo un enorme fallo en todas las propuestas de solución o mejora que van apareciendo, es que todas procuran descargar la responsabilidad tanto del problema como de las soluciones en los individuos.

Talento, miedo, mentalidad, implicación, motivación, liderazgo tipo tal o tipo cual, necesidad de cambio, remuneración vinculada con la rentabilidad, todas las alternativas recaen en las personas.

Y estoy convencido de que es un craso error, porque el problema no es de las personas, sino de la organización – del modelo organizativo más exactamente. Todos estos cambios que se pretende que realicen las personas son paliativos para evitar que cambie el sistema organizativo, auténtico responsable de nuestra dañina situación, debido a su inadaptación a la realidad económica, social, tecnológica y cultural en la que estamos inmersos.

Algunos podrán objetar que la Organización es un ente abstracto e incorporal, y que si las personas que lo conforman cambian, la Organización cambiará. Pero no es cierto. Son varios los casos en los que una Organización adquiere una personalidad propia y transcendente. Es el caso de la Iglesia, del Estado, de la Cruz Roja, y de muchas  instituciones. No suele ser el caso de la  mayoría de las empresas, pero sí del management que se ha convertido en toda una doctrina, cuyas “Verdades” deben ser preservadas porque están por encima de las personas que lo sirven. Salirse de estas verdades canónicas resulta extremadamente complicado, el modelo organizativo es tabú.

Muchas de las soluciones propuestas – no todas desde luego – tienen puntos positivos, buenas intenciones y algunas integran elementos muy importantes. Pero tropiezan y seguirán tropezando con una armadura oxidada que impide que puedan funcionar.

La Organización exalta el cambio y lo exige del personal, pero se aferra con tenacidad a sus dogmas fundamentales que se niega a replantear. Cambiar el color de las cortinas, redecorar los pisos, dar clases de comunicación a los vecinos y al conserje: sí, pero admitir que la finca tiene aluminosis: ¡ni hablar!

Mhc

crédito foto: www.tuningspain.es

Jul

7

By Michel Henric-Coll

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Los misántropos

flores-alambrada

La receta “Compromiso + Orientación al logro + Tolerancia a la frustración” se nos está presentada como patrón y fórmula mágica de los trabajadores con talento, estos mirlos blancos cuya veda se acaba de declarar abierta y que podrían ser la salvación de nuestras poco competitivas empresas.

Quejarse de la falta de compromiso de su personal suele ser una constante por parte de las organizaciones, y hay que reconocer que están acostumbradas a echar la culpa de sus males a las víctimas de su mala gestión: si los empleados sufren estrés, culpa de ellos por no saber gestionarlo adecuadamente; si se sienten frustrados, culpa de ellos por tener poca resistencia a la frustración; si no están comprometidos, culpa de ellos por carecer del necesario talento para formar parte de la organización; y si carecen de talento, iremos fuera a buscarlo, lo mimaremos y dejaremos que se pudra la gente que ya tenemos.

Sí, hay carencia de compromiso, pero no queda nada claro si es – como pretende el management – una característica intrínseca de los trabajadores o bien la consecuencia de la manera en que se lo dirige. ¿Alguien se ha preguntado por ejemplo lo grande que han de ser la capacidad de compromiso y la tolerancia a la frustración de los empleados para aguantar los sinsentidos y los absurdos que una organización empresarial desfasada les impone?

Prácticamente todos los manuales valoran como destacada cualidad el saber admitir los propios errores y plantear nuevos caminos. Es una virtud que el management exige de su personal, pero de la que él mismo carece. El modelo que utiliza fue desarrollado con los conocimientos científicos de finales del siglo XIX y aplicado a partir de una situación específica de principios del XX en los EE.UU. A pesar de que estamos en el XXI, el management se muestra incapaz de admitir que la situación ha cambiado completamente e integrar los descubrimientos científicos que aparecieron unos cincuenta años después de que Taylor formalizara su modelo.

Los tecno-managers hablan de los trabajadores como si de alguna raza alienígena inferior se tratara. “Los trabajadores son así” dicen antes de achacarles una interminable lista de lacras que va desde vagos, irresponsables y mentirosos hasta egoístas, ladrones, y desagradecidos. Confieso que me quedo desconcertado ante la misantropía que representa la expresión de tanta indiscriminada crítica. En efecto, los trabajadores que pueblan las empresas son también nuestros vecinos, los padres que llevan a sus hijos en los mismos colegios que nosotros, los que encontramos en el supermercado empujando el carrito, que acuden a ver las mismas películas que nosotros los viernes por la noche, que cruzamos en la bolera, en la terraza de los cafés o en la sala de espera del médico, que se ponen morenos en las mismas playas y hacen cola en las mismas ventanillas.

Y resulta que toda esta gente (algunos de nuestra propia familia) – que trabaja y constituye la mayor parte de la población del país – sería descastada, displicente, escabullida, maleante, indigna de toda confianza, y que sólo una estrecha vigilancia podría permitir sacar algo positivo de ellos.

Todo menos sospechar que algo huele a podrido en el Estado del Management. Tanta constancia en el error sería digna de admiración si no fuera por los dolores y desolaciones que provoca.

Para no oír voces discordantes, el tecno-management ha blindado sus dogmas. Ha construido un catecismo completo, que universidades y escuelas de negocios se encargan de propagar, siempre atentas a la ortodoxa conservación de la doctrina y a frenar toda introducción de teorías que podrían replantear la fe genuina. Es cierto que el management sabe de branding, es decir de reempaquetado de la imagen de marca bajo envases y eslóganes aduladores. Aparecen así periódicamente “soluciones felices” acompañadas de cantos a la gloria del capital humano, pero que siguen basados en las mismas premisas: los empleados no valen un pepino ¿cómo manejarlos para sacar algo de ellos?

Que los axiomas en los que se basa el modelo de dirección del personal – hay tres – resulten incongruentes con la realidad, que sus teorías ignoren los descubrimientos y avances científicos posteriores a su elaboración, que los resultados que consiguen sean en el mejor de los casos preocupantes y más habitualmente dramáticos, esto no parece importar. Ya se sabe que cuando uno alcanza cierto nivel de ceguera cognitiva y que sus teorías discrepan con la realidad, pues: ¡mala suerte para la realidad!

La productividad y la competitividad de las empresas pasan por la competitividad de su personal. Lo saben o intuyen las empresas, pero su empeño en considerar a las personas como otros componentes de una gran máquina – y por tanto en emplear los mismos criterios y métodos de gestión que para cualquier recurso – es un contrasentido total. La optimización del componente humano en las organizaciones exige un cambio diametral de punto de vista. En lugar de preguntarse de qué manera las organizaciones podrían sonsacar más de sus empleados, han de preguntarse cómo pueden aportarles valor. El crecimiento requiere instaurar la reciprocidad como paradigma de base. Yo gano si tú ganas. Reciprocidad y consideración. Como lo demostró McGregor, las personas nos comportamos tal como nos sentimos tratados, y la respuesta a la misantropía es el desenganche y la indiferencia.

MHC

Jun

24

By Michel Henric-Coll

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Conferencia Aedipe en el CEU San Pablo

fotoconferenciaceulogoaecop

Bajo este título (Dirigir personas en el siglo XXI: un sistema innovador), tuvo lugar ayer 23 de junio la conferencia de Michel Henric-Coll en la sede de la Escuela de Negocios-CEU organizada por Aedipe CV y HC&A Business coaching con la colaboración de CEU Escuela de Negocios y Santiago consultores.
Tras la presentación realizada por José María Traver, presidente de Aedipe, Michel Henric-Coll nos planteó la necesidad de cambiar nuestro sistema actual que no satisface a nadie y es insostenible por otras soluciones sostenibles que, enterrando a Taylor, pasan por nuevos paradigmas, una nueva estructura y una solución progresiva: cómo fractalizar la empresa.
Tomando como metáfora “El caballero de la armadura oxidada”, de Robert Fisher, y aplicándola al mundo empresarial…

Artículo en la web de Aecop Levante

Jun

20

By Michel Henric-Coll

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Profecías autocumplidas

MoutonsDePanurge

Si no habéis leído recientemente pronósticos sobre cuál será la evolución de los Recursos Humanos o participado en alguna encuesta o debate en la que os piden los vuestros, es que no estáis en este planeta.

Esto de pronosticar tendencias entraña bastantes riesgos de ser capcioso. En efecto, pronosticar es intentar prever lo que va a ocurrir, pero el riesgo consiste en confundir el pronóstico con lo que sería bueno que ocurriera, y con lo que es necesario que ocurra. Es obvio que no es lo mismo pronosticar que mañana una tormenta arrasará las costas que considerar que esto sea bueno o deseable.

No obstante, los pronósticos en materia de tendencias económicas o laborales se convierten muy fácilmente en profecías autocumplidas, porque de tanto repetirse los pronósticos, terminamos considerándolos como la línea a seguir. Si el pronóstico es que los corderos van a tirarse por el precipicio, terminamos organizándonos para saltar con ellos en lugar de estudiar cómo prevenir el salto.

¡Anda! Ahora pido a gurús y blogueros que juntos, pronostiquemos que en la segunda década del siglo, la tendencia será que las personas claves de las empresas serán las que sepan latín.

Si se repite lo suficiente, las escuelas de negocios y las universidades incorporarán el latín en sus asignaturas; las consultoras buscarán colaboradores que dominen el latín;  los medios de comunicación confirmarán las tendencias del mercado, eliminando las últimas dudas agnósticas; los caza-talentos abrirán la veda a los latinistas, y en poco tiempo, aquel que no sepa latín no tendrá la menor oportunidad de encontrar un puesto directivo. Así se confirmará lo listos que fueron aquellos que supieron discernir la tendencia antes que nadie. Pero ¿de verdad sirve el latín para salvar a las empresas? ¿Alguien se lo está preguntando? Sobre todo que hay dinero que ganar vendiendo latín…

Vamos a ver, ¿cuáles son los pronósticos que circulan en nuestras fechas? Que el talento será un bien escaso, que la gestión por competencia será el modelo imprescindible y que todos los empleados serán medidos en tres dimensiones en cuanto a su contribución personal al rendimiento del negocio.

Cuanto más consideremos que el talento es un bien escaso que hay que buscar con el empeño de un “Forty-niner” y tan precioso como un diamante de la De Beers, más se convertirá en realidad. Se descuidará y menospreciará aún más al resto de trabajadores, se aumentarán los agravios comparativos entre Los Elegidos y el Servum Pecus, y se comprobará que menos mal que nos habían avisados de contratar y mimar a los “Talentos”, porque ya no hay quien pueda con el resto de los empleados.

La Gestión por Competencias (excelente en cuanto a competencias técnicas) habrá terminado por acaparar también las habilidades psico-sociales y querrá adecuar cada empleado con el perfil ideal, que comporta 256 items, entre los que cuenta la comunicación asertiva (capacidad para tratar amablemente al jefe cuando este te manipula abiertamente o te recuerda que aquí manda él) y la resiliencia. La resiliencia es la capacidad de recuperarse después de que te han apaleado. Así, si te afecta que la Organización te putee repetidamente, te mandarán a desarrollar tu competencia en resiliencia, lo que resulta más cómodo que esperar que el Sistema deje de tratarte como un zote engranaje de la gran máquina titiritera.

Se medirá la capacidad de Heroísmo Laboral de cada uno (vete a saber con qué unidad de medición) y podremos enviar a los desmañados a seminarios de desarrollo de la Capacidad de Sacrificio (dónde cohabitan el modelo formativo Azteca con el método de los Mártires Coreanos). En serio: en una conferencia hace un par de semanas, el ponente afirmaba que la salida de la crisis exigía que el personal reaprendiera las virtudes del sacrificio.

Como el ser humano habrá sido despojado de lo que lo hace humano, estará convertido a un conjunto de números lo cual, hay que admitirlo, resulta mucho más cómodo para confiar su gestión a programas de ordenadores. Esto en un futuro cercano, porque supongo que más adelante podremos codificar la cadena ADN de cada empleado, lo que será un paso de gigante hacia un mundo perfecto y feliz. No necesitaremos formación en habilidades sociales (siempre aventuradas) puesto que una manipulación genética será más científica. Para la clonación del empleado ideal, supongo que habrá que esperar un poquito más.

Confieso que estos escenarios me dan sudores, pero quiero dejar algo claro de mis pensamientos: la sociedad necesita a las empresas y que estas ganen dinero, generando riquezas porque todos vivimos de ellas.

Pero al mismo tiempo, las empresas necesitan a la sociedad y a quienes la conforman. No olvidemos que la sociedad está formada en mayor parte de los consumidores y trabajadores. Ergo, lo que es malo para la sociedad, es malo para las empresas. Esto de esperar ganar haciendo perder a la sociedad es un absurdo. Por eso las empresas han de entender que las personas no se pueden gestionar como si fuesen recursos inanimados o desalmados, hay que dejar de inventar parches para mantener un modelo de gestión obsoleto e integrar el componente humano en la dirección del personal.

“Cartago delenda est” decía el viejo Catón en cada una de las sesiones del senado, Cartago ha de ser destruida. El taylorismo ha de ser destruido, repito yo.

MHC

Jun

16

By Michel Henric-Coll

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La organización fractal ¿por qué y cómo?

Conferencia23junio10

Aedipe y el CEU San Pablo presentan una conferencia de Michel Henric-Coll el miércoles 23 junio.

La primera parte portará sobre los mitos y leyendas del país del management, que llenan de paradojas la dirección de personal y convierten toda propuesta de buenas prácticas en meros deseos piadosos.

La segunda parte presentará el modelo fractal de organización, alternativa sostenible al taylorismo imperante, con sus nuevos paradigmas – el conjunto de creencias y costumbres que rigen la empresa – y una nueva estructura, es decir la arquitectura que relaciona y organiza todos los componentes.

Miércoles 23 de junio de 9 a 12 horas, Escuela de Negocios CEU San Pablo, calle del Almudín nº1, 46003 Valencia. Entrada libre

Jun

3

By Michel Henric-Coll

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Exito de la conferencia del Club de RRHH de Castellón

El CLUB DE RR.HH. de Castellón organizó el pasado martes 1 de junio su conferencia-taller mensual, de la que tuve el placer de ser el ponente.

El tema – y diría, obviamente – portaba sobre el desafío que constituye la dirección y gestión de personal en este principio del siglo XXI. Creo que muy poca gente sigue dudando de que el sistema actual no nos lleva a ninguna parte, que no es sostenible, y que la crisis detrás de la crisis es precisamente la del management de personas.

En esta conferencia, pude explicar cuáles son los errores graves que sostienen el modelo desfasado y nocivo actual, demostrar por qué son errores y proponer soluciones alternativas viables.

La acogida del público fue extremadamente positiva, lo cual nos deja ver una vez más que la mayoría de los responsables de RR.HH. son plenamente conscientes de que el modelo falla y están esperando ansiosamente  soluciones verdaderas (y no repintados de los valores equivocados que nos han llevado hasta aquí).

La próxima conferencia estará organizada por la asociación AEDIPE y tendrá lugar el miércoles 23 de junio de 9 a 11:30 horas en la Escuela de Negocios CEU, calla del Almudín, 1, 46003 Valencia.

Mhc

May

24

By Michel Henric-Coll

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Próxima conferencia en Castellón

ConferenciaTaller

Conferencia Taller

El Club de Recursos Humanos de Castellón y la Universidad Jaume 1º presentan el martes 1 de junio a las 17 horas una conferencia taller de Michel Henric-Coll sobre el modelo organizativo de gestión fractal, una solución para el siglo XXI.

Más datos e inscripciones en http://www.clubrrhh.org/