RR.HH. 2020

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El letrero en la puerta marcaba “DIRECCIÓN DE RECURSOS HUMANOS – PROHIBIDO ENTRAR”.
Machado pasó la tarjeta por el lector de control y la puerta se desbloqueó con el característico clic metálico de las serraduras eléctricas.
Entramos en una sala de unos veinte metros cuadrados en la que destacaban tres pantallas de ordenador que estimé ser de treinta pulgadas y que, como lo iba a descubrir pronto, eran táctiles. En su lado derecho había un ordenador portátil, conectado a una pantalla fija más pequeña. A la izquierda, un panel de comando con unas veinte teclas y unos pocos interruptores estaba integrado en una ancha mesa de trabajo que parecía de cerezo.
Delante, un cómodo sillón de tipo directivo, tapizado de piel negra, con el respaldo lacado blanco adoptando una forma ovoide, pensado para proporcionar la máxima comodidad a quien lo ocupara.
Había poco mobiliario. Un par de armarios color cerezo, una pequeña nevera como la de las habitaciones de los hoteles y una mesa de servicios con una máquina Nespresso, tazas y un par de copas boca abajo.
En estos momentos, las pantallas mostraban el clásico salvapantalla, constituido por el logotipo de la empresa bailando y rebotando contra las equinas. Machado tocó la del medio y apareció como un gran cubo en 3 dimensiones. La cara visible estaba constituida de una multitud de cuadrados – debió de haber unos cien – de diferentes colores.

– Aquí están todos nuestros empleados, dijo Machado. Salvo los miembros del equipo directivo, claro.
– Parece un cubo de Rubick
– Así lo llamamos, pero es porque tenemos seis unidades de trabajo. En otras empresas en las que tienen más o tienen menos, puede ser una pirámide, un dodecaedro, o lo que sea. Funciona con sistema operativo Windroid, por tanto es muy parecido a cualquier teléfono móvil. Ves, al raspar la pantalla, puedo girar el cubo y visualizar cualquiera de sus caras, es decir cualquier unidad de trabajo. Los cuadrados tienen tamaños diferentes porque cada uno es un empleado. El tamaño de cada cuadrado está calculado para que ocupen toda la superficie de la cara.
– ¿Y qué son los colores?
– Verás, cada trabajador lleva una sonda que recoge sus principales parámetros vitales y emocionales. Es alta tecnología, porque no es en absoluto invasiva. Es un brazalete que se colocan al llegar al trabajo y se quitan cuando se van. No hace falta ni que fichen. Además, informa sobre su ritmo cardiaco. Podríamos prevenir cualquier infarto, cualquier problema de naturaleza cardio-vascular, es una seguridad importante para el trabajador.
– ¿Habéis conseguido prevenir alguno?
– Bueno, esta función no está implementada. Pero mira, cada empleado como te dije, es un cuadrado. Hay cinco colores: el violeta cuando los parámetros emocionales transmitidos por el brazalete indican que el trabajador está teniendo una actitud positiva, que está concentrado, atento a lo que hace y – el software lo sabe gracias a una combinación de diversos parámetros – productivo. El naranja es cuando algo empieza a fallar. El empleado puede estar distraído, no se le ve concentrado, podría estar conversando o que sus emociones no sean todo lo positivo que deberían. El rojo es cuando hay un problema importante. Significa que el trabajador está manifestando sentimientos negativos, una mala actitud, algo de insumisión, o que no está prestando ninguna atención a lo que está haciendo. En resumidas cuentas, no está siendo productivo.
– ¿Insumisión, dices?
– Sí. Se traduce por cambios en la composición sanguínea, en el ritmo cardíaco y en las ondas cerebrales que el brazalete es capaz de captar. Como te dije, es la última tecnología. Fue diseñada para los militares, para las fuerzas de control anti disturbios sociales.
– ¿Y el azul marino?
– Esto es lo mejor de lo mejor. Es cuando el software detecta que el empleado está siendo totalmente implicado en su trabajo y especialmente productivo. No manifiesta distracción, no habla con nadie, su mente está centrada en una sola cosa, las emociones son positivas, está siendo un talento. Sabe, puede y quiere. El sistema está conectado automáticamente con la nómina, bueno, con la parte variable. El azul marino proporciona más dinero, el naranja lo quita, el rojo aún más, aparte de que puede afectar la categoría profesional del trabajador y en algunos casos, motivar a un despido que el juzgado considera procedente. Por eso estos datos están grabados, para servir de prueba. Como ves, los colores forman zonas.
– Me recuerdan los mapas de geografía, cuando un color indica diferente densidad de población, o de nivel de ingreso, o de tipo de cultivo…
– Es parecido. Espera, voy a acercarme.

Dispuso dos dedos sobre un área de la pantalla y los separó, provocando una ampliación de la misma. Ahora, en lugar de cuadrados, se veía un conjunto de fotografías de identidad, unas veinticinco aproximadamente ocupando toda la pantalla. Pero los colores permanecían.

– Ves, si pulso este botón, ordeno los trabajadores en función de su localización actual (las fotos se movieron por lo que los colores se desplazaron). Mira, tenemos aquí a tres personas de color naranja. Están juntas, rodeadas de violeta. Observa, las personas que están muy cerca de ellos (te lo indica esta barra debajo de cada foto) están a distancia de contacto visual y verbal. ¿Ves como otra persona ha pasado de violeta a naranja? Significa que sus emociones o su actitud está siendo contaminadas por los otros. Ahora cambia otro compañero. Esto consta tanto en el expediente de los contaminadores como de los contaminados. Sin embargo mira, mira lo que está ocurriendo.

Observé que la barra de distancia de uno de los contaminados se reducía y casi inmediatamente, su foto cambió de lugar, distanciándose de las anteriores. En unos pocos segundos, el color volvió a violeta.

– ¿Ves lo que pasó? Este trabajador ha rechazado la contaminación. Fue afectado en el m omento pero tomó la decisión de alejarse, de no colaborar a la actitud negativa y, casi inmediatamente, volvió a la cordura y al color violeta. A este, no se le va a tener en cuenta el momento de contaminación a naranja. Ha mostrado capacidad de libre albedrío y de rechazo al adoctrinamiento. Pero los contaminadores se verán afectados en su sueldo. Lo vamos a comprobar.

Machado efectuó dos toques rápidos sobre la foto de uno de los trabajadores naranja, lo que cambió la pantalla. Ahora aparecía dividida en dos columnas. A la izquierda, una doble foto del empleado ocupaba un cuarto de pantalla. Una era de frente, la otra de perfil. Hubiera podido ser una de las fotografías habituales de la policía si no fuera que no llevaba las tradicionales reglas antropométricas, que eran en color, y que el empleado parecía sonreír. No sé cómo lo habrían conseguido. Debajo había renglones que indicaban Formación, Experiencia, Origen, Puesto y otros datos. En la columna de la derecha se veían datos numéricos y diagramas.

– Aquí, comentó Machado, tenemos todo el expediente del trabajador. A la izquierda, cada renglón, si lo pincho con el dedo, se abre y me proporciona informaciones sobre el historial completo de la persona. Es su hoja de vida laboral completa, desde que empezó a estudiar hasta el día de hoy. En la columna de la derecha, disponemos de todos los datos suministrados por el brazalete, pudiendo remontar con esta pantalla a un año. Con la de la izquierda, podría remontar al día que le pusimos el brazalete que, como bien sabrás, fue hace dos años, cuando implantamos la versión beta. Pero mis sucesores podrán remontar a diez años, a quince, a todos los datos desde que el empleado entrara en esta empresa.
– Por lo menos, su vida anterior queda a salvo, suspiré.
– Pues no te creas. El proveedor del software proporciona la posibilidad de que se transmitan datos de una empresa a otra cuando se cambia el trabajador. Desgraciadamente, de momento no se puede hacer porque los ampara la ley de protección de la vida privada. Pero estamos argumentando que lo que concierne a la vida laboral no es privado, y que las empresas deben tener todo el derecho a saber a quién contratan y a quién emplean. Prohibir la transferencia de datos es como prohibir el Curriculum Vitae.
– Parece muy completo.
– Y ¡lo es! Podemos visualizar como diferentes diagramas todos los datos del brazalete. Mira, ahora establezco una Timeline de toda la sucesión de colores del último trimestre. Ahora un diagrama de barras que muestra la proporción de cada color en el mismo espacio de tiempo. Con esta opción, visualizo a cuantos ha podido contaminar y, muy importante, quien le ha podido contaminar a él. Porque tenemos que mantener la justicia. Es posible que no sea un instigador, es posible que sea una víctima de un troll – ya me entiendes – de un infiltrado adiestrado para contaminar a otros manteniéndose a sí mismo siempre en violeta. Por tanto, debemos revisar los contactos que estaba teniendo en cada ocasión que pasó a naranja. Y esto, el software lo hace solo.
– Muy moderno.
– ¡De verdad! Pero no es un instrumento represivo en absoluto. Cada trabajador tiene un resumen semanal de su estado y de su productividad. Tiene informaciones sobre su nivel de estrés, sobre su capacidad de concentración, sobre su aportación de valor a la comunidad, sobre su productividad. Es una ayuda para él.
– Le debe de ayudar mucho, sí.
– ¡Claro! No te creas que los colores constituyen la información de mayor precisión, ni mucho menos. Mira, puedo desglosar el color en sus componentes. Aquí los parámetros físicos, aquí los emocionales, aquí las ondas cerebrales. Si quisiera, con esta herramienta, si fuera malvado, podría saber quien en la empresa se siente atraído por quien.
– ¿No me digas?
– Claro que sí. Sólo tengo que centrarme en la modificación de los parámetros de excitación emocional y cruzarlos con las personas que estaban en su campo de proximidad. ¿Has vito la chica de recepción? Una monada, no? ¿Quieres saber a quién gusta y quién le gusta?
– No, gracias.
– Oye, que no es un instrumento de indiscreción. Estas cosas pueden también afectar al rendimiento de los trabajadores, y la empresa tiene todo el derecho a prevenir los problemas. En beneficio mismo del trabajador.

En este momento, una sirena sonó en toda la empresa.

– Es la hora del almuerzo, me dijo Machado.

Fue el momento en que el timbre del despertador me liberó, lleno de sudor, de esta pesadilla.

Michel Henric-Coll
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7 comentarios

  1. […] RR.HH. 2020 […]

  2. Alvaro dice: Responder

    Muy bueno artículo! ¿Es algún fragmento de algún libro?
    Un saludo,
    Álvaro

    1. No Álvaro, no es fragmento de ningún libro. Fue… un momento de inspiración. Pero la idea me vino en un medio sueño.

  3. Paco dice: Responder

    Michel tristemente visionario… Felicidades por ayudar a la reflexión…

  4. monssiel dice: Responder

    Considera esto Michel algo aplicable eficazmente para la productividad y el manejo de personal?

  5. A mí se me hace que te subiste a una máquina del tiempo y te fuiste al futuro, mi buen Michel.

    ¡Aaaghhh!

    Lechuga

  6. Paco, Jesús: Muchas gracias.
    monssiel: es aplicable, como es aplicable tirarse por la ventana o cortarse las venas. Prácticamente con las mismas consecuencias.

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