Animalada

Esta vez, escribo para pediros ayuda.

Como bien sabéis, mi campo es el factor humano en la empresa, lo cual incluye el management de personas. Pues bien, no hay día sin que lea en alguna parte – web, blog, libro, revista, video – que el hombre es un animal, y que esto lo explica todo.

Las teorías conductistas sobre motivación, aquellas sobre el comportamiento humano en las organizaciones – por ceñirme sólo al campo empresarial – repiten todas como si fuese la explicación definitiva: “es que el hombre es un animal”.

Pues, lo confieso en toda humildad, yo sigo sin entender en absoluto qué se quiere decir con esto ni qué conclusión tan esencial se supone que tengo que sacar.

Eso sí, lo he comprobado, los científicos clasifican el hombre en el Reino Animal. Y como tal, tú y yo figuramos en la misma división que:

– los paramecios,

– los gusanos,

– las esponjas marinas,

– las truchas,

– los saltamontes,

– las lombrices,

– los pingüinos,

– las anémonas de mar,

– las palomas,

– las tortugas,

– las gambas (inclusive a la plancha).

Sin contar una profusión de “bichitos” cuya existencia jamás hubiera sospechado, como los gnathostomulidas, kynorhincha y otros tardígradas.

Así que me dicen tajantemente: “es que el hombre es un animal” y creen que lo han explicado todo.

¿Qué significa esto? ¿Qué conclusión válida sacan?

¿Qué compartimos con el escarabajo, las medusas, las sardinas, el castor y el pájaro carpintero que pueda servir de conclusión general a nuestros modelos de vida, formas de pensar o metas existenciales?

¿Qué clarificación sobre los valores, la psique, el espíritu, la inteligencia, la educación, la economía, el amor o los comportamientos humanos en general se puede extrapolar del saber que compartimos división científica con las tenias, las mariposas y los corales marinos?

Como autodenominado – y a veces reconocido – especialista en personas en las organizaciones, estoy un poco preocupado al ver que una afirmación tantas veces utilizada como argumento contundente, no la capto.

Espero que me podáis ayudar.

Mhc

12 comentarios

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Michel Henric-Coll, Jordi Cabré. Jordi Cabré said: Animalada: Las teorías conductistas sobre motivación, aquellas sobre el comportamiento humano en las organizacio… http://bit.ly/ggIEeW […]

  2. Hola Michel,

    Los que hacen esta afirmación, como justificación, suelen denostar a los demás, piensan que salvo ellos, los demás requiren tutela y control.

    No, no somos como los animales, pero por motivos diferentes: las abejas, las hormigas y otros muchos son ejemplos de organizaciones colaboradoras entre sí con un propósito de grupo que supera al de los individuos.

    Después están los ejemplos de colaboración simbiótica, cocodrilos con no sé que pájaros, …

    Nosotros nos (PRE)ocupamos, nos estresamos, somo egoistas…

    No, definitivamente no nos comportamos como la mayoría de animales…¿Habremos perdido algo en el camino de la evolución?…

    Tal vez estamos a punto de perder aquello a lo que llamamos humanidad…Bueno es que hoy no soy optimista.

    Un abrazo
    Jordi

    1. Sí Jordi, los que hacen esta afirmación buscan justificaciones.
      Los animales y los hongos son muy próximos en la clasificación porque comparten muchas características.
      Los humanos compartimos muchas características con algunos animales, pero somos humanos.
      En otra clasificación somos “seres vivos”. Lo que nos sitúa en la misma clase que los ficus y las margaritas.
      Abrazos.
      Mhc

  3. Estimado Michel;

    No me extraña tu inquietud, por el ser humano. Por un lado animal; por otro lado en vez muchas veces de tratarnos como personas se nos trata como a cosas. Otra en vez de ser un activo, volvemos a las cavernas y volvemos a ser pasivos.

    La verdad que inquietante.

    Un abrazo

    Luis Ignacio

    1. Gracias Luis Ignacio. Inquietante, sí. Sobre todo si nos dejamos.
      un abrazo

  4. Te felicito nuevamente Michel!
    Porque has tomado nuevamente al toro por las astas…. si algo me llamó la atención estos días es la opinión de seres inteligentes atribuyendo los errores del ser humano a su condición animal. Y tu lo rescatas como “palabra plena”, con función de embrague,esa por la cual el psicoanalísta puede ir directamente al corazón del asunto. Siendo que los animales no se equivocan como los humanos, más bien capto que las filosofías y antropologías que lo sostienen proyectan aprovecharse de la gilada, en vez de educar. A la par, el trigo y la cizaña.
    (PD: no salgo de mi asombro, que hallais rescatado para tu post el punto fuerte en el que me detuve!)
    Éxitos Michel
    MVA

    1. Gracias de nuevo Verónica por tu inestimable apoyo y por entender siempre tan bien lo que intento expresar.
      “A la par el trigo y la cizaña”. Una expresión que, como hispanófono de adopción, no conocía pero que me parece muy adecuada.
      Nunca te acostarás sin saber algo nuevo, decía mi abuela.

  5. Emilio Navarro dice: Responder

    Yo voy a recordar el mracionalismo de Descartes, que clasificaba los seres vivos como “RES COGITANS”, osea, la mente, el hombre, y “RES EXTENSA”, todos los animales, a los cuales definía como mecanismos orgánicos.

    Se ha demostrado que los animales tienen procesos cognitivos… pero no que piensen, y con eso me quedo.

    No creo que aparte de compartir necesidades básicas, ADN y partes más antíguas del cerebro, tengamos mucho que ver con, por ejemplo, los perros o las vacas.

    Somos a los animales lo mismo que la calcita a una escultura. La mente humana es incomparable, porque no tiene ningún parangón.

    Saludos, enhorabuena Michell por tu fantástica página. Seria y elegante.

    Saludos, Emilio.

    1. Gracias Emilio.
      “Somos a los animales lo mismo que la calcita a una escultura.”

      Esta me ha encantado! Me temo que la voy a memorizar y que – sin querer como dicen los niños en falta – la voy a reutilizar. 😉

  6. Jordi Fontana dice: Responder

    Quizás la diferencia radique en la conciencia.

    Y creo que pienso como tú, cuando opino que esta sociedad debería cambiar uno de sus valores capitales, la competitividad, y cambiarla por colaboracionismo.

    Si algún día, desde pequeñitos, nos enseñan eso, aún quedará esperanza para todos.

    Un abrazo, señor Michel

    1. La conciencia nos distinga probablemente, pero también la ética.
      Las escuelas preparan a gente a una sociedad competitiva, a competir unos con otros, sin darse cuenta siquiera de que la sociedad es tal como la hacen los ciudadanos.
      Es el mito de que “sólo puede quedar uno” http://www.fractalteams.com/ebook_falacias/mito-de-solo-puede-quedar-uno.html
      Un abrazo Jordi

  7. Joel Beleña dice: Responder

    Hola Michel y demás lectores:

    Lo primero felicitarte, a la vez que te doy las gracias, pues siempre es agradable que un artículo te haga pensar y te haga replantearte enunciados que se consideran “obvios”.

    En mi opinión no somos tan diferentes a los animales. De hecho la primera definición que yo aprendí de ser humano -con unos seis o siete años- fue que el ser humano es un “animal racional”.
    Cierto que los seres humanos tenemos un cerebro que nos dota de unos procesos cognitivos mas complejos, pero creo que por encima de todo SIEMPRE prima la supervivencia, algo que no nos aleja del animal mejor instruído o del mas salvaje.

    Me gustaría también responder a Jordi Cabré con la palabra altruismo. Este valor permite (al que goza de él y lo pone en práctica) a superar ese individualismo para ayudar a otro miembro de la “colonia”. Y lo curioso es que no sólo se da en humanos, también se conocen casos en la naturaleza en los que un animal arriesga su vida para salvar la de su compañero.

    Gracias y un saludo, Joel.

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