Nov
26
Nov
26

Stephen Covey, en su libro “El 8º hábito”, hace referencia a una encuesta realizada por Harris Poll a 23.000 ocupantes de puestos clave en empresas importantes, que arrojó las siguientes conclusiones:
Sólo el 37% dice tener una idea precisa de lo que su empresa pretende lograr.
Uno de cada cinco está entusiasmado con su equipo de trabajo y con las metas de la empresa.
Sólo la mitad termina la semana satisfecha con el trabajo que hizo.
Sólo el 15% considera que la empresa les facilita el cumplimiento de sus objetivos.
Sólo el 15% considera que trabaja en un ambiente de plena confianza.
Sólo el 17% piensa que su organización impulsa la comunicación abierta y el respeto por las opiniones diferentes, lo que resulta en nuevas y mejores ideas.
Sólo el 10% piensa que se pide rendición de cuentas a los integrantes de la empresa.
Sólo el 20% confía totalmente en la empresa para la que trabaja.
Sólo el 13% expresa tener confianza y relaciones de total colaboración con otros grupos o departamentos.
Sobre la base de esas evidencias, Covey dice: “Si los porcentajes anteriores se dieran en un equipo de fútbol, sólo cuatro de los once jugadores sabrían cuál portería es la suya, sólo a dos de los once les importaría el resultado del partido; sólo dos sabrían en qué posición juegan y cómo desempeñarla bien, y nueve estarían compitiendo con los de su equipo en lugar de con los del equipo contrario.”
Manuel Rodríguez Salazar
(Fragmento de su artículo en la revista Conceptos nº 3. http://www.sht.com.ar/conceptos/index.html)
Nov
13

El management busca la receta del liderazgo, con el mismo ahínco que los alquimistas la piedra filosofal. Y no es de extrañar puesto que ha conseguido echar a perder en unas pocas décadas la valentía y abnegación que permitieron construir una boyante industria a partir de los escombros dejados por una devastadora guerra mundial. Ahora, busca el paladín capaz de reencajar los trozos descoyuntados de trabajadores desmotivados y desengañados.
Se buscan líderes, pero ¿qué es el liderazgo?
En la visión cartesiana, el liderazgo procede o bien de elementos de la personalidad (es la idea del líder innato) o bien de la adopción de determinados comportamientos (es la idea del liderazgo adquirido).
El management cartesiano (y ¡anda si Taylor lo era!) se esmera en identificar los componentes del liderazgo para poder reproducirlo. Puesto que los jefes tayloristas no tienen seguidores, inyectarles la vacuna del liderazgo sería una maravillosa solución. Al no encontrar el gen, admite que la clave podría estar en la adecuada combinación – y en correctas proporciones – de varias características. No obstante, si bien ha inventariado características más frecuentes y propuesto infinidades de formulaciones, no ha podido dar con la fórmula magistral del líder.
La visión sistémica es diferente. El pensamiento sistémico reconoce la imposibilidad de conocer todos los factores del liderazgo y su combinatoria. Si para los clásicos, la verdad consiste en la igualdad del modelo con la realidad, para la sistémica, radica en la coherencia y no en la identidad con una realidad inabarcable. Coherencia de las ideas entre sí, coherencia de las acciones con los resultados. La verdad no se esconde en ninguno de los elementos, sólo el sistema completo puede ser verdad. Y el sistema completo implica que no hay líder sin liderados, ni liderazgo sin finalidad, puesto que todo sistema está orientado a objetivos.
El pensamiento clásico descansa en el concepto de causalidad, siempre busca angustiosamente las causas que han producido el resultado. En su lógica transitiva, el futuro es la consecuencia del pasado. Si sus análisis consiguen detalles precisos y rigorosos, son poco aplicables en situaciones complejas. Por el contrario, el pensamiento sistémico parte del objetivo y construye modelos que pueden carecer de rigor a los ojos de un científico, pero son eficaces en la toma de decisión y la gestión del sistema. El presente es la anticipación de un futuro deseado. El pensamiento sistémico sabe que no se puede describir toda la complejidad pero sí actuar en y sobre ella con efectividad.
Sistémicamente, el liderazgo parte de una finalidad compartida que solemos llamar ‘la visión’. En función de esta finalidad aparecen y se desarrollan interrelaciones entre el líder y los liderados, así como en los liderados entre sí. Las interacciones son tanto la causa como el resultado del liderazgo. El estilo de liderazgo determina el tipo y la cantidad de interacciones, y las interacciones influyen sobre el estilo de liderazgo, Estamos ante un sistema, y como tal, una circularidad y no una linealidad.
No existe liderazgo antes de que exista el fin, ni sin la presencia de seguidores. Podremos hablar de líder potencial pero no de liderazgo efectivo. El liderazgo no es un estado, es un proceso cuyas reglas del juego se descubren jugando. El liderazgo se crea liderando. El líder que no está liderando no es ningún líder.
Es cierto que algunas personas parecen capaces de liderar a cualquier grupo humano, pero ¿son realmente líderes capacitados para cualquier grupo y circunstancias, o son personas capaces de conglomerar a su alrededor los liderados que les corresponde? En otras palabras: ¿son capaces de liderar a cualquiera, o su capacidad es la de encontrar a los seguidores que – sin saberlo ni conocerlo – le estaban buscando a él?
Para fomentar el liderazgo, las empresas deberían favorecer la transparencia de la visión, puesto que sin objetivo claro y compartido, no hay sistema, sólo interrelaciones caóticas. Deberían favorecer los intercambios tanto verticales como horizontales, porque el liderazgo no brota ni se desarrolla en la distancia (fuese esta jerárquica) ni en el aislamiento sino en las interacciones y en la confianza. Debería dejar de disgregar los sistemas que componen las empresas bajo el precepto cartesiano de fragmentación y división porque así los está destruyendo, ¿líder de qué, si no hay nada que liderar? Y para resumir, el management tendría que abjurar de Descartes y de sus secuaces tayloristas.
Michel Henric-Coll
La ilustración es obra de Luigi Gonnella (Eroogroof), http://eroogroof.deviantart.com/
Jun
16
Aedipe y el CEU San Pablo presentan una conferencia de Michel Henric-Coll el miércoles 23 junio.
La primera parte portará sobre los mitos y leyendas del país del management, que llenan de paradojas la dirección de personal y convierten toda propuesta de buenas prácticas en meros deseos piadosos.
La segunda parte presentará el modelo fractal de organización, alternativa sostenible al taylorismo imperante, con sus nuevos paradigmas – el conjunto de creencias y costumbres que rigen la empresa – y una nueva estructura, es decir la arquitectura que relaciona y organiza todos los componentes.
Miércoles 23 de junio de 9 a 12 horas, Escuela de Negocios CEU San Pablo, calle del Almudín nº1, 46003 Valencia. Entrada libre
Nov
9

Ofrece un análisis riguroso y sin concesiones de los errores de las teorías actuales del Management del personal y de sus consecuencias. Demuestra cómo las teorías actuales de gestión de Recursos Humanos se basan en premisas de una engañosa apariencia racional y científica, descansan en falacias, mitos y aberraciones que son analizados con argumentos y ejemplos.
Nov
9

Recoge las bases teóricas y de aplicación del nuevo modelo de organización empresarial nunca publicado antes, sustitutivo del actual claramente obsoleto.
Nov
3
Bienvenido a WordPress. Esta es tu primera entrada. Edítala o Bórrala, ¡y comienza a publicar!
Así saluda el software cada vez que se instala un nuevo blog de WordPress:
¡Hola mundo!
No me parece mal como manera de empezar el presente blog, con un gran saludo al mundo, un saludo de esperanza de que las ideas desarrolladas y expuestas en Fractal Teams ayuden a mejorar algo en las empresas y en las relaciones de interdependencia entre propiedad y trabajadores en beneficio de la sociedad humana.
¡Hola mundo!
Mhc