Carta de un empresario a los Reyes Magos

“Queridos Reyes Magos,

Me he portado muy bien. He hecho todo el trabajo que me tocaba en la oficina, también el de algunos colegas y de varios de mis colaboradores. He obedecido escrupulosamente a las órdenes que venían de arriba sin alejarme ni jota del camino marcado, ni he permitido que lo hiciesen mis empleados. He castigado a cualquiera que no cumpliera con la norma y llamado la atención sobre cualquier trabajo imperfecto. He perdido mucho tiempo intentando que el personal llegara puntual y, si es cierto que no lo he conseguido, por lo menos no he reparado ante ningún esfuerzo. Pero los resultados no han acompañado tanto trabajo y mi departamento no da lo que se esperaba de él. Por tanto, he venido a pediros con esta carta éxito para mí, como recompensa a mi dedicación, y carbón para mis empleados que no han sabido funcionar.”

Melchor miró perplejamente la carta que tenía entre sus dedos, y cogió una pluma para escribir la respuesta.

“Antes de decidir a quien va el carbón, y a quien los regalos, debieras reflexionar sobre lo siguiente. Si haces el trabajo de los demás, les privas de la motivación que les proporcionaría los logros personales; si piensas y actúas por ellos, les haces dependientes y limitas tu organización a lo que cabe en tu propia cabeza; si les impides ser creativos, les empobreces a ellos y a tu empresa; en lugar de castigar los defectos, debieras plantearte recompensar todo lo que hacen bien, porque todo lo que se refuerza se multiplica; si controlas la hora de llegada de tus empleados, ellos controlarán la hora de salida y jamás se sentirán identificados con lo que hacen; pero sobre todo, te has imaginado que tú puedes tener éxito a la vez que ellos fracasan, y esto es imposible, porque tu éxito sólo pasa por el de ellos.”

Sin embargo, hemos decidido hacerte un gran regalo, que sólo consiguen los mejores. Aunque tendrás que merecerlo, día tras día. Es una planta que tendrás que regar, haga frío o calor, sol o lluvia, cuidarla y quitar las hojas muertas que terminarían por ahogarla. Si la descuidas, morirá. Deberás recordar que es una planta que sólo florece si regalas sus flores, porque si te las quieres quedar para ti solo, se marchitará. Todas las mañanas arranca una flor y ponla en el ojal de tu chaqueta, y ofrece otra flor a cada una de las personas que trabajan contigo. Verás que cuantas más ofrezcas, más florecerá tu planta.

Si eres capaz de cuidar de esta planta, te garantizo que tendrás éxito en lo que emprendas.

Esta planta se llama Confianza.

1 comentario

  1. Me gustó el cuento y prefiero confianza a con fianza (que es algo que le puede pasar al que no riegue, no?).
    Ni mago ni rey.

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