Crónica de un desfase anunciado

Lo más problemático no es la situación actual de España, ni siquiera el actual número de parados. Lo más preocupante es el dramático retraso que nos estamos preparando con ingenio respecto a la competencia exterior.

Para cuando vuelva a salir el sol de entre las nubes (algo que siempre termina haciendo), dispondremos de tropas desnudas y desarmadas, desmotivadas, habiendo perdido toda confianza en las empresas nacionales y con una preparación profesional obsoleta.

Como los coches de Formula 1 – a la salida de una curva estrecha y apretada en la que parecían todos amontonados – aumentan distancias hasta perderse de vista, perderemos de vista a las empresas de los países que han sabido mantener a su personal en condición durante la crisis y aprovechar el invierno económico para entrenar y preparar la primavera.

Nosotros habremos reducido gastos. Todos. Los superfluos, los necesarios y los imprescindibles. Nos habremos quedado tres o más años sin formación, sin reciclaje, sin preparación a los cambios estructurales y culturales que acompañan siempre a las crisis. Habremos demostrado a los trabajadores que no son importantes, a pesar de lo que declaran los discursos populistas.

Pero tarde o temprano los mercados saldrán del letargo. Aquí, tendremos que tocar precipitadamente con la corneta la señal de a formar para reclutar en urgencia empleados quemados y desilusionados, y podremos quedar satisfechos con tal que se acuerden de como se hacía la o con un canuto.

Cuando despeje la oscura niebla y amanezca en la sabana de la economía global, despertaremos anquilosados y aturdidos para descubrir a nuestros competidores bien colocados en los tacos de salida y algunos terminando la primera vuelta ya.

No, lo más preocupante no es la situación actual de España, es la que nos espera.

Michel Henric-Coll

7 comentarios

  1. Excelente como siempre. Añade a lo dicho las muchas empresas que no hacen mantenimiento, las redes eléctricas se caerán en dos o tres años, las tuberías de agua y el resto de aparatejos para el servicio de agua solo se repara cuando se estropea (dentro de 3 años saldrán ranas por el grifo) y del gas no digo nada porque me lo imagino pero no lo sé de cierto,…

    Por cierto, creo que muchos empleados de los que aún queda, cuando deje de llover se van a ir corriendo…

    1. Tienes razón Jordi, lo de ahorrar en mantenimiento lo hemos visto hace unos cuantos años en las playas: preciosos paseos marítimos tristemente abandonados una vez cobrada la obra. Ahora empiezo a entender lo de “retención del talento”, será para que no escape corriendo… del país.

  2. Cristina Roca dice: Responder

    Estamos tan inmersos en la situación actual , que no nos damos cuenta de la verdadera realidad y las consecuencias de tal letargo, yo la primera ,no la habia visto tan claro y tan radical hasta leer tu publicación….
    Gracias Michel,como siempre genial!
    Un abrazo

    1. Muchas gracias Cristina, me dejas sonrojado. Pero me duele pensar que tenemos razón.

  3. Roberto Delgado dice: Responder

    Muy descriptivo tu artículo. Todo ello lleva a una desmotivación del jóven trabajador, que año tras año, ve como no aumenta su competividad con respecto al vecino y eso hace que al final se produzca una fuga de talentos impresionante a países como Alemania, Francia, etc… Es lo que hay, no creo que al final poner o quitar aceras saque de la situación a este país, sino el tejido industrial con el unico valor seguro: las “mentes” de las personas que queden.

  4. Mikel Cuartero dice: Responder

    Es nefasto, tengo compañeros de estudios que han visto reducida su formación empresarial a 0. Incluso está mal visto que dediquen su tiempo a formación particular. Han de poner todo su empeño en sacar adelante la empresa. Algo paradójico digo yo. Una de las mejores, por no decir la mejor forma de sacar adelante una empresa es la formación de las personas que en ella están. ¿Es así cómo queremos ser competitivos, es así como queremos sobrevivir a esto?. Al igual que ocurre con el mantenimiento de las redes eléctricas (que se caerán como dice Cabré) las empresas caerán fulminadas en competitividad por el último rayo antes de que pase la tormenta. Entonces nos daremos cuenta del gran retraso que llevamos en un mundo que avanza muy, muy deprisa.

    1. Entonces nos daremos cuenta del gran retraso que llevamos en un mundo que avanza muy, muy deprisa.

      Sí, y el que no avanza retrocede. A ver cuando nos ponemos las zapatillas de deporte y salimos a por el queso.

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