El japonés que estrelló el tren para ganar tiempo

Leo bastante. Bastante mucho. Este año he leído en francés (normal, es mi idioma), en inglés y en castellano.

Pues este libro de Gabriel Ginebra está en el podio de mis dos o tres libros favoritos del año, y de los que realmente valía la pena leer.

A veces asombra, otras incordia, algunas más entristece, pero ¡demonios! te mueve las neuronas y te retuerce las tripas viendo la estupidez con las que se rigen las empresas bajo el pretexto de la excelencia y el dominio de los incompetentes.

No esperes más para leerlo.

Deja un comentario