Ice Age 5: Empresas y Sociedad

Si la relación simbiótica entre empresas y sociedad se detiene, ocurrirá una glaciación social.

¿Has pensado alguna vez en cuál es la relación entre las empresas y la sociedad ? ¿Son separadas, como dos islas en un gran océano? ¿Está alojada alguna en la otra, y cuál? ¿Pueden desarrollarse y crecer por separado?

Para ayudarnos en esta reflexión, propongo que comparemos la empresa a la medusa. Si dudas de si la medusa  es independiente del mar y puede prescindir del mismo, déjala al sol en la arena de la playa y espera un poco. Tendrás tu respuesta.

Pero ¿sabías que el 96% de su organismo es constituido de agua de mar? por lo que el mar, a su vez, forma parte de la medusa.

Volvamos ahora a las empresas y preguntémonos si pueden vivir independientemente de la sociedad, como un anacoreta en autarcía en su ermitaño, o una medusa en la playa.

Sabemos que viven de intercambiar sus productos contra el dinero a los clientes, pero ¿termina aquí la dependencia?

También sabemos que las empresas usan las infraestructuras creadas y mantenidas por la sociedad: redes de comunicación (carreteras, ferrocarriles, telecomunicaciones), gestión y garantías administrativas (fuerzas de seguridad, registres de la propiedad, tribunales), así como la educación, la salud, la energía, etc. Todo este conjunto constituye la sociedad de los hombres.

Pero la sociedad también forma parte de las empresas, del mismo modo que el agua es parte de la medusa. Las empresas, en efecto, emplean personas que, además de trabajar en ella (sea con cuello azul o blanco), son ciudadanos y constituyen la esencia de la sociedad.

Las empresas no existirían sin la sociedad que, a su vez, las necesita indefectiblemente porque son ellas que realizan los intercambios económicos que crean riquezas y financian los progresos sociales y culturales. Por tanto, además de una interconexión biológica, la relación entre las empresas y la sociedad es una simbiosis.

Edgar Morin llamó nuestra atención sobre el hecho de que la sociedad se auto-produce. Escribía en Introducción al pensamiento complejo: “la sociedad es producida por las interacciones entre los individuos que la constituyen. La sociedad ella misma, como un todo organizado y organizador, retro-actúa para producir los individuos gracias a la educación, al lenguaje, a la economía. Así los individuos, en sus interrelaciones, producen la sociedad, la cual produce a su vez los individuos que la producen”.

Os propongo tomar en cuenta esta causalidad recursiva para repensar las relaciones entre sociedad y empresas. Creadas (a veces indirectamente) por individuos inversores, emplean a otros como directivos y como empleados. Y todas estas personas son, como lo observaba Morin, productos de la sociedad. Por otra parte, las empresas producen bienes que, tarde o temprano, terminan en manos de individuos consumidores que son, en su mayor parte, trabajadores. Por consiguiente la empresa, que produce para la sociedad es igualmente producida por ella, puesto que ella misma produce los individuos que la producen.

Se trata de un mecanismo recursivo y espiral que tarda generaciones en desarrollarse, pero puede tardar bastante menos en detenerse. Disociar empresas y sociedad nos llevaría a una rotura evolutiva, el proceso se vería parado como ocurriría con las corrientes oceánicas si los mares perdiesen su salinidad, y en una consecuencia comparable, ocurriría una glaciación social.

Las empresas que no se preocupan por aportar a la sociedad se condenan y nos condenan a todos.

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