Juegos de guerra

¿De verdad es escaso el talento?

Depende. ¿De qué depende? De la definición que le damos a la palabra. Las empresas del Ibex 35 (y sus equivalentes extranjeros) lo definen así: “lo que uno sabe, puede y quiere hacer”. Por tanto tener talento requiere disponer de los conocimientos, habilidades y voluntad de dedicar sus esfuerzos / vida / alma a los objetivos de estas corporaciones que son, si hace falta recordarlo: hacer ganar el máximo dinero posible a los accionistas (entre los que figuran en buen sitio los altos directivos por el truco de las stock options).

Cuando las grandes corporaciones necesitan algo, no lo elaboran, ¡lo compran todo hecho! Mac Zückerberg no lanzó una nueva empresa de mensajes instantáneos, compró Whatsapp. Vodafone compró Ono, Google compró Titan Aerospace, Telefónica compró EyesOS…

Cuando quieren una persona de determinadas características, no la forman. ¿Por qué arriesgarse y esperar un ROI que no llegará en breve? Van al mercadillo y la compran. Y como los mercenarios muy preparados y dispuestos a invertirse totalmente en pos del rendimiento financiero de accionistas anónimos son cada vez más escasos, se ha declarada abierta la guerra por el “talento”.

Está claro que si diriges una Pyme, tu presupuesto militar no da la talla. Además supongo, y espero, que tus objetivos son de crecimiento y perennidad de la empresa. Si quemas a tus empleados como carboncillo puedes acabar en una barbacoa. Tu definición de talento ha entonces de ser muy diferente. Tienen talento para ti aquellos con capacidad de evolucionar, personal y colectivamente.

Busca personas con la voluntad y la capacidad de crecer, aprender, desarrollar sus habilidades y dispuestas a trabajar en equipo para el bien común. Como empresario, tu propio talento es el de conseguir que personas ordinarias alcancen resultados extraordinarios.

Mira a largo plazo y no intentes que cada gota de agua que viertas a las plantas tenga un ROI calculable en el próximo balance. Forma a tu personal y apuesta por él. Todas las guerras hacen víctimas y como lo concluye la película “juegos de guerra”, la única forma de ganar a este juego, es no jugar.

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