La 4ª dimensión

escher-lego

El management construye un mundo ficticio, y se extraña de que los hechos, obstinadamente, le den la espalda.

Según la filosofía, la realidad es una construcción personal, un mapa que permite orientarnos. Pero independientemente de si la realidad es real(1), o si la hemos construido, es el mundo en el que nos toca vivir todos juntos. Por lo que más vale que tengamos todos el mismo mapa.

Y el que construye el management corresponde a otro planeta. Aquí, resulta falso.

El management representa el mundo en números. Pretende, equivocadamente, que lo que no se mide no se puede gestionar(2). No obstante, el mundo no es todo medible. Toda medición de lo inconmensurable nos proporciona una representación truncada. Distorsiona los hechos, despojándolos de su significado, amputándolos de una de sus dimensiones. Convierte una esfera en un círculo y los humanos en siluetas de sombras chinescas.

Las 4 dimensiones de la humanidad

A parte de las tres dimensiones del espacio, los seres humanos tenemos una dimensión espiritual. Las tres primeras son medibles, la cuarta no. Cuando se representa el ser humano con mediciones, se le amputa de la 4ª dimensión, es un mapa falso.

La dimensión espiritual (que no religiosa) es el Sentido de la Vida, la adhesión social, la pertenencia holística a una entidad superior: familia, equipo, empresa, nacionalidad, humanidad.

Esta dimensión no es medible pero es la que nos diferencia de las piedras, de las plantas y probablemente del resto de los animales. Cualquier modelo de management que no integre la cuarta dimensión se mueve en un universo ficticio.

Como tiene poder, se esfuerza en que todos los hombres que trabajan para él quepan en el patrón que ha construido. Con el poder suficiente puede pagar la deshumanización de su personal, peo al mismo tiempo tiene que asumir las consecuencias: ni las piedras ni los robots lloran pero tampoco se motivan, se identifican, luchan por ideales empresariales, ni mojan ninguna camiseta.

Los managers se pretenden racionales y son incoherentes. Deshumanizan a los trabajadores y, a la vez, les exigen cualidades exclusivamente humanas de implicación emocional e identificación con sus ideales. Atan grilletes a sus tobillos y exigen que corran.

Las empresas tienen los trabajadores que los teóricos del management han fabricado. Ni más, ni menos.

El management es un edificio construido sobre arena y que se tambalea, y como solución, sus gurús proponen redecorar los pisos. No es la decoración que falla sino los cimientos. Cuando se ha dejado la responsabilidad de la dirección de las empresas a las mentes de corte ingenieril y financiero, se la ha mutilado. O se vuelve a integrar la 4ª dimensión como componente esencial del management, o nos hundiremos en las arenas.

(1) “¿Es real la realidad?. Paul Watzlawick. ISBN 9788425410826

(2) ver mi libro Las falacias del tecnomanagement, o en mi web AQUI.

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