La máscara de Maquiavelo

Uno de los principios básicos de la (des)organización que sufrimos, es el de fragmentación. Es un principio directamente heredado del pensamiento cartesiano, que creía que dividiendo el universo en elementos cada vez más pequeños nos permitiría comprenderlo. No estoy seguro en cuanto al Universo, pero se que dividiendo un sistema social como el formado por el personal de una empresa, ni se le puede comprender, ni se le puede gestionar. Fragmentar un sistema, es destruirlo. Es como pretender entender como funciona la mente perpetrando la autopsia de un cerebro.

Al no poder gestionar el personal como sistema social, el pensamiento cartesiano-taylorista-fordista que impera en las mentalidades de la alta dirección procura impedir que exista. ¿Cómo? Fragmentando al máximo, dividiendo y fomentando la competición interna hasta la rivalidad. Divide y reinarás es su lema, ciego a que está serrando la rama de capital sobre la que está sentado.

En el mismo momento, en otros niveles de la empresa, otras mentes pensantes y conscientes de que los equipos son mucho más poderosos que los individuos disjuntos, predican por las sinergias frutos de la unión. Se procura – cuando el crecimiento de la economía permite liberar dinero para el personal que es la última rueda del carro presupuestario – formar a los trabajadores al Team Building y convencerles de las virtudes de la colaboración.

Pero los efectos del trabajo en equipo duran poco, y el despertar de los sueños de un trabajo que tendría sentido, utilidad y eficacia suele ser cada vez más amargo. Porque salvo escasas excepciones, todos los esfuerzos para involucrar el personal y conseguir que trabaje al unísono para el bien de la empresa terminan rotos como cristal de bohemia bajo las embestidas del pensamiento anticuado e irrealista de los tecno-managers.

Así observamos en las empresas una batalla entre la tierra y el mar, un flujo y reflujo inestable de los avances en dirección de personas función de la atracción lunática y del termómetro de la economía. Cuando las olas traen bonanzas, se permite a los de Recursos Humanos que se entretengan con sus pasatiempos humanistas, pero cuando hay recesión y retroceso, se termina el recreo, todos a formar y Maquiavelo se quita la máscara.

Todo se puede resumir a una verdad sencilla: los que mandan piensan mal. Se han nutrido de los gurús equivocados, se han quedado un siglo atrás, no han sabido darle la vuelta a la página y leer el capítulo siguiente. Por mucho que sus teorías formen un conjunto coherente, son irrealistas. Los empleados no son engranajes de una máquina, ni materia prima, ni recursos sin mente ni sentimientos, y no pueden ser dirigidos como tal. Sus apologistas niegan que ser un humano haga cualquier diferencia, a parte de ser un incordio por su obstinada negación a ser más que una máquina que anda. Es más, acusan a los que consideran la dimensión humana del trabajador de carecer de pensamiento científico y anteponer la sensiblería emocional a una supuesta racionalidad científica.

Y esto nos está costando mucho dinero a todos. Está costando beneficios a las empresas por falta de competitividad y eficiencia, satisfacción y productividad a los empleados que no consiguen involucrarse en un sin sentido, y costes dramáticos a la sociedad que tiene que financiar absentismo, enfermedades psicosociales, y un creciente gap entre ciudadanos productivos y ciudadanos a cargo.

No sirve de nada repintar una y otra vez desde abajo los decorados de la organización de personas, lo que hace falta, es cambiarla. Y hasta que los que están arriba del todo abran los ojos a sus errores, vamos a tenerlo difícil.

MHC

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12 comentarios

  1. Execelente, Michel. Yo también pienso que tenemos la teoría del “divide y vencerás” muy arraigada en las altas direcciones de las empresas. No somos nada mas que números y lo peor es que nos hemos acostumbrado.

    1. Gracias Ana. Trabajar en equipo en más eficiente, más productivo y a la vez más satisfactorio.
      Pero aquellos que están la cumbre tienen miedo a los equipos, piensan que la gente sólo puede unirse para perjudicarlos.
      Obviamente, no es cierto, pero este miedo nos hace perder a todos. ¡Sin miedo! diría con razón Pilar Jerico.

  2. Fausto Marsol dice: Responder

    Estimado Henry,
    Estoy bastante de acuerdo con el contenido de tu articulo, pero ¿“(…) y Maquiavelo se quita la máscara.”? Esta referencia solo puede deberse a un menor conocimiento del pensamiento de Maquiavelo – que no tiene que ser responsabilizado por lo que muchos creen que el pensaba.
    Lo que hay, eso sí, es que quitar la máscara que han puesto sobre el pensamiento de Maquiavelo. Te doy cuatro ejemplos:
    • “No creo que las divisiones puedan traer algún bien; antes al contrario.” – Capitulo XX de El Príncipe de Maquiavelo
    • “Un defecto común a todos los hombres es el de no pensar en la tempestad durante la calma.” Capitulo XXIV de El Príncipe de Maquiavelo
    • “Pero nada impide que los hombres, en épocas tranquilas, puedan tomar precauciones y construir diques y presas para que, cuando los ríos suban de nuevo, las aguas puedan correr por canales y su ímpetu sea menos desenfrenado, no causando tantos daños.” Capitulo XXV de El Príncipe de Maquiavelo
    • “Los buenos consejos, vengan de quien vengan, conviene que nazcan de la prudencia del Príncipe, y no que la prudencia del Príncipe nazca de los buenos consejos.” “Un Príncipe que no sea sabio por sí mismo no puede ser bien aconsejado.” Capitulo XXIII de El Príncipe de Maquiavelo, llamado “Como huir de los aduladores”

    Saludos,

    Fausto Marsol

    1. Gracias Fausto por estas precisiones.
      Obviamente, hay que coger mi frase no en el sentido histórico, sino coloquial (que sabemos que puede ser muy diferente).
      La RAE define maquiavélico como quien actúa con astucia, doblez y perfidia, y es así que lo he utilizado.

      Sobre que ‘la prudencia del Príncipe no debe nacer de los buenos consejos’, valdría la pena hablar. Porque en el supuesto de un ‘déspota ilustrado’ como lo soñaba Voltaire, sería admisible, pero es también la excusa a cualquier autocracia. Claro, Maquiavelo dijo que el Príncipe debe ser sabio por sí mismo, pero ¿de dónde sacará la referencia a su sabiduría si considera superfluo escuchar a nadie?

      Así me gustan los comentarios Fausto, cuando hacen pensar. Fue el bueno de Snoopy quien, en una de sus viñetas, declaró “pensemos, pensemos, siempre puede quedar algo”.
      Un abrazo.

  3. Fausto Marsol dice: Responder

    Perdona, Michel: te cambié el nombre – estaba, al mismo tiempo, pensando en alguién que también conozco.
    Un abrazo
    Fausto

  4. Fragmentar.. es tipico en los proyectos estrateegicos mal ejecutados.La teoria reduccionista siempre esta presente.. cuando las personas pierden el rumbo..

    completamente de acuerdo.. Michel

  5. Fragmentar.. es tipico en los proyectos estrateegicos mal ejecutados.La teoria reduccionista siempre esta presente.. cuando las personas pierden el rumbo..

    completamente de acuerdo.. Michel

    1. Gracias Jeff

  6. Fragmentar.. es tipico en los proyectos estrateegicos mal ejecutados.La teoria reduccionista siempre esta presente.. cuando las personas pierden el rumbo..

    completamente de acuerdo.. Michel

  7. Juan Jose dice: Responder

    Dejando de lado las faltas de ortografia que tiene el articulo estoy de acuerdo en una cosa.
    Los que mandan piensan mal, y piensan de manera anticuada porque el capitalismo es ANTICUADO, y sigue manejando la misma logica fordista-taylorista.

    Despues , si no “Fragmentaramos” la realidad como el pensamiento cartesiano lo indica, jamas podriamos, abordar ningun problema por lo vasto de la realidad en la que vivimos, esta realidad inexorable de la cual solamente podemos apreciar una pequeña parte

    Por otro lado Maquiavelo no es heredero de ningun pensamiento cartesiano :S.

    Saludos

    1. Hola Juan José, gracias por tu comentario.

      No se si el capitalismo es anticuado, esto desborda de los métodos de management y yo me centro exclusivamente en este último.

      Sin embargo, confieso que no comparto tu opinión en cuanto que si no fragmentamos, no podemos entender la complejidad ni podríamos resolver problemas por lo amplio de “la realidad”. Sin embargo, sería un debate que escapa del espacio de un comentario, y pido disculpas por no argumentar mi discrepancia. Taylor creó su modelo de Organización Científica del Trabajo con la ciencia del siglo XIX, disponible a principios del XX. Pero la ciencia de los sistemas fue descubierto medio siglo más tarde, y el management nunca parece haberse dado cuenta.

      Hemos descodificado el genoma humano, pero nuestro actual modelo de management de personas fue creado en el mismo momento que el Ford modelo T.

      Sobre las faltas de ortografía, si me hubiera indicado alguna, la hubiera corregida con gusto, puesto que estoy sobre todo en manos del corrector de Word, que como yo tiene sus limitaciones 😉

      Mhc

  8. Maquiavelo tiene un pensamiento exquisito. Y se transvaloró su ideas originales…
    Saludos.

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