Management crepuscular

Uno de los problemas más preocupantes para el management de personas es que se ha enseñado a sus profesionales a no pensar y a no cuestionar la doctrina. La sabiduría consiste ahora en conocer de memoria los versos del dogma. Convertido a un modelo autodemostrado, el management ha perdido las referencias externas y decretado que su mapa ¡es! el territorio.

Coherente consigo mismo pero ilusorio, se obceca en hacer lo más perfectamente posible las cosas equivocadas sin ser capaz de plantearse siquiera que sus malos resultados puedan deberse más a sus errores que a las personas que dirige.

Doing right things is more important than doing things right.

Supongo que todos conocéis historias de vampiros, que todos sabéis cuanto odian al ajo, que el agua bendita les producen horribles pústulas, que los crucifijos los paralizan y que no se reflejan en los espejos. Pues imaginad por un momento que estáis viendo una película de vampiros y que, en un momento, el valiente héroe mata a un vampiro con una bala de plata directo al corazón.

Creo que casi todos los espectadores reclamarían contra tal ofensa a la Verdad. Todos sabemos que los vampiros se matan con una estaca clavada en el corazón. Son los hombres lobos que mueren por una bala de plata.

Es así como las historias de vampiros son totalmente consistentes. Sus novelas y películas son grandes obras y pese que las debemos a muchos autores imaginativos, todas son coherentes entre sí. El único problema – por llamarlo de una forma – es que los vampiros no existen. Son irreales.

Pues el modelo de management de personas se parece ya a las historias de vampiros, es cada vez más sofisticado y cada vez más desconectado de la realidad.

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