No hay empresas en la luna

LunaColonizada

Si os declaro que “La misión de las empresas es aportar valor a la sociedad”, levantad la mano los que os lo creéis a bote pronto. Y sin embargo…

Llevamos décadas contaminados por el pensamiento de gente como Milton Friedman (premio Nobel en economía y suspendido estrepitosamente en ética) que se resume en un par de frases suyas: “la única responsabilidad social de los negocios consiste en incrementar sus beneficios” y “los directivos que no velan exclusivamente por el máximo beneficio para los accionistas están siendo inmorales”.

Su punto de vista sirve de base a las teorías neoliberales, cocinadas y servidas desde entonces en las escuelas de negocio, masters en RR.HH. incluidos.

La misión de las empresas es aportar valor a la sociedad, declaraba en mi introducción, y sin embargo es de casi aceptación universal la idea de que el OBJETIVO PRINCIPAL de las empresas son el de incrementar sus beneficios. Pero es una falacia. Tiene la contundencia de la simplicidad y suena tan sencilla como sota, caballo y rey, lo cual que le confiere la fuerza de aquellas afirmaciones populares que nunca llegamos a replantearnos. Y ¿por qué hacerlo? si la evidencia es tanta. Pues, os invito a que nos paremos a pensar.

Abusos lingüísticos

Los defensores de la afirmación friedmaniaca (sic) declaran que si las empresas no producen beneficios, mueren. ¡Es cierto!

Pero ‘sacar el máximo beneficio’ y ’conseguir beneficios’ no son expresiones equivalentes. Conseguir la mayor cantidad de beneficios significa que hay que anteponerlos a cualquier otro valor, sea humano, social o estratégico. La alternativa a conseguir la mayor cantidad de beneficio NO es tener pérdidas. Y esto implica sencilla y llanamente que la necesidad de conseguir beneficios no justifica en absoluto cualquier tipo de comportamiento o decisión que permita maximizarlos.

Permitidme una comparación: ¿estamos de acuerdo que si el hombre no come ni bebe, muere? (y mucho más de prisa de lo que quiebra una empresa). ¡Significa esto que su objetivo principal sea beber todo lo que pueda y comer todo lo que le quepa? Si lo hiciera, perjudicaría seriamente su salud y su longevidad.

Otros preguntan enfáticamente: “¿tú invertirías tu dinero si no fueras a sacar beneficios?”. Otra vez la misma confusión con el significado de ‘máximo’. Claro que no, si supiera que fuera a tener pérdidas, no lo haría. Pero devuelvo la pregunta a sus autores: ¿tú matarías (discretamente) a tus clientes o empleados si con ello fueras a ganar más dinero al final del año? Si no estás dispuesto a ello, entonces tú tampoco consideras que el beneficio es la prioridad absoluta, ya nos vamos entendiendo. Pero si tu respuesta es: sí, lo haría, entonces no vales más que Al Capone. No es excusa el que las empresas no son una ONG para actuar como un mafioso.

No hay empresa en la luna

El desarrollo de la sociedad sólo es posible gracias a las riquezas producidas por las empresas. Todos vivimos de la venta de algo. Por esta razón, la sociedad necesita las empresas. Del mismo modo: sin la sociedad y quienes la conforman, las empresas no pueden existir. No hay ninguna empresa en la Luna, porque no hay ninguna sociedad allí.

El crecimiento de las empresas debe tanto al de la sociedad como es cierta la recíproca. Se trata de una simbiosis. Por consiguiente, la obligación de las empresas es tanto velar por el crecimiento de la sociedad como la del productor de huevos es la de cuidar de sus gallinas.

Al anteponer el beneficio de los accionistas a cualquier otra prioridad (y esto es lo que significa realmente ‘objetivo principal’), las empresas extraen riquezas de la sociedad y las encauzan hacia unos pocos, que no las redistribuyen ni colaboran al desarrollo general (sino todo lo contrario). Estas riquezas sólo les servirán para extraer más en una espiral bulímica sin fin. Para que me entendáis: en el cuerpo humano, todos los órganos son consumidores de energía, sí, pero cada uno contribuye a la mayor salud del cuerpo. Si se nos agarran unas sanguijuelas, también succionarán sangre y energía, pero no aportarán nada a cambio. Son parásitos, y las empresas que quieren los máximos beneficios para sus accionistas son esto: parásitos, porque sustraen sin contrapartida. Máximo significa lo más posible, y cuando se presenta la alternativa entre ganar más perjudicando, o ganar menos sin perjudicar, siempre se elige la primera. Son parásitos y amenazan seriamente la supervivencia del huésped.

La misión de las empresas es aportar valor a la sociedad, y cuando lo hacen bien, consiguen beneficios. Si lo hacen muy bien, consiguen más beneficios. Si lo hacen mejor, consiguen muchos beneficios. Pero los beneficios nunca deben ser la causa so pena de desbaratar todo el sistema. Los beneficios no son la causa, son el resultado. Sin embargo se nos está llenando la cabeza de teorías engañosas, por egoísmo y visión cortoplacista. Teorías de dictador de república bananera. El deber de los directivos es velar por la continuidad del sistema que les permite existir, no arruinarlo en beneficio propio. Los directivos deberían entenderlo pero, como dijo George Bernard Shaw, “cuando un hombre estúpido hace algo vergonzoso, siempre dice que cumple con su deber”.

4 comentarios

  1. Excelente Michel,

    Expones claramente la distinción entre causa y efecto al igual que subyace la evidencia de que “optimizar los beneficios de hoy” al igual que comer y beber hoy todo lo que pueda: mata, arruina a la empresa.

    Felicitaciones,

    Jordi

  2. Muy buen artículo, es un Michel auténtico. 🙂

  3. Mikel Cuartero dice: Responder

    Felicidades Michel. Aportar valor es algo más que simplemente obtener beneficios. Como bien dices, estos son el resultado de hacer las cosas bien o muy bien y no la causa. He de decir, por la parte que me toca, que ya en algunos Master se enseñan este tipo de prácticas, afortunadamente. Aunque también encontramos profesores tradicionales, creo que la tendencia es hacia el cambio del modelo y mentalidad.

    1. Gracias por el apoyo Jordi y Héctor.
      Mikel: “la tendencia es hacia el cambio del modelo y mentalidad”. Para esto tenemos que obrar. Será como el ovillo, difícil a veces encontrar el cabo suelto, pero luego, estirar es fácil, suave y satisfactorio.

Deja un comentario