Reciprocidad

Las empresas deben aprender la reciprocidad con el personal. No sólo en las palabras, sino en los hechos, y no porque – según dicen los discursos – las personas sean lo más importante de las empresas, sino porque los beneficios son lo más importante. Pero los beneficios en su continuidad en el tiempo, y no como objetivo inmediato en perjuicio de la empresa, de sus propietarios, del sistema capitalista que fundamenta su existencia, de la sociedad misma, que constituye el entorno en el que viven y que les suministra recursos humanos en la forma de trabajadores y económicos en forma de clientes que, por cierto terminan siendo – directa o indirectamente –  las mismas personas. Los empresarios tenemos que ser altruistas, aún cuando sea por puro egoísmo.

MHC

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